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6 maneras para hacer de tu práctica de Mindfulness parte de tu vida diaria

septiembre 8, 2021
Photo by Omid Armin on Unsplash

La práctica del Mindfulness tiene efectos comprobados a nivel mental, físico y emocional… a menudo cuando hablo con las personas acerca de su práctica escucho respuestas como :

😖 “No estoy hecho para esto”

😖 “No puedo tener mi mente en blanco”

😖 “No puedo estar mucho tiempo sin hacer nada”

😖 “No me puedo sentar de “chinito” (medio loto) mucho tiempo”

Si tu has dado o te has dado alguna de las respuestas anteriores, te diré que nada mas lejos de la realidad:

😊 Todos estamos hechos para eso (puesto que todos respiramos)

😊 El objetivo no es tener tu mente en blanco, sino darte cuenta de cuando se va y volverla a traer.

😊 Estarás haciendo lo que pocos seres humanos saben hacer: respirar y estar presente en el momento… estarás SIENDO, en lugar de haciendo. Además de que puedes empezar con 2 minutos e ir subiendo de acuerdo a tu ritmo, capacidad y avance.

😊 Puedes hacer la práctica sentado en una silla e incluso acostado (siempre y cuando no te quedes dormido)

Si quieres empezar a hacer algo diferente en lo que a tu salud mental y emocional se refiere, hoy te comparto los 6 “básicos” que te ayudarán a comenzar a hacer de tu práctica un estilo de vida.

1. Escoge un lugar adecuado para tu meditación

Un lugar donde puedas sentarte fácilmente con una mínima molestia. Coloca un cojín de meditación o una silla allí. Organiza lo que hay a tu alrededor para recordar tu propósito meditativo, de modo que te sientas como en un espacio de paz. Permítete disfrutar creando este espacio para ti.

2. Establece un tiempo regular para practicar que se adapte a tu horario y temperamento.

Si eres de los que se levanta temprano, experimenta con una sesión antes del desayuno. Si la noche se adapta mejor a tu temperamento u horario, inténtalo. Empieza por sentarte 5 o 10 minutos. Luego puedes aumentar el tiempo o la frecuencia. La meditación diaria puede convertirse en algo como bañarse o cepillarse los dientes. Puede traer una limpieza y calma a tu corazón y mente.

3. Busca una postura en la silla o cojín en la que puedas sentarte erguido fácilmente sin estar rígido.

Deja que tu cuerpo esté firmemente plantado en la tierra, tus manos descansando fácilmente, tus ojos cerrados suavemente. Primero siente tu cuerpo y conscientemente suaviza cualquier tensión evidente. Deja ir los pensamientos o planes.

4. Respira profundamente para sentir dónde puedes sentir la respiración con más facilidad.

Tal vez sientas frío u hormigueo en la garganta, movimiento del pecho o subida y bajada del abdomen. Luego deja que tu respiración sea natural. Siente las sensaciones de tu respiración natural, relajándote en cada respiración a medida que la sientes.

5. Después de algunas respiraciones es probable que tu mente divague.

Cuando notes esto, no importa cuánto tiempo te hayas ido, simplemente vuelve en la siguiente respiración. Antes de regresar, reconoce conscientemente adónde has ido y vuelve suave y directamente para sentir la próxima respiración. Más adelante en tu meditación podrás trabajar con todos los lugares a los que tu mente divaga, pero para el entrenamiento inicial, lo mejor es darte cuenta y regresar a tu respiración.

6. Deja que la respiración cambie de ritmo de forma natural, sin importar como sea.  

Tranquilízate relajándote con la respiración. Cuando tu respiración se vuelva suave, deja que tu atención se vuelva suave y cuidadosa, tan suave como la respiración misma.

A todo esto, recuerda agregarle… LA CONSTANCIA!!

Hoy eliges!!

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