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¿Tú cabeza es un ambiente obesogénico?

enero 12, 2021
Photo by Tamas Pap on Unsplash

Leyendo el otro día acerca de Coaching nutricional para niños, me encontré con un término muy interesante: “ambiente obesogénico” del cual hoy te quiero platicar porque aunque en el libro hablan acerca de él a manera de espacio físico, también creo que existe un ambiente obesogénico emocional. 

Para ir derivando de un concepto a otro empecemos por el de ambiente obesogénico que dice textualmente: “Es el conjunto de factores externos que nos rodean que puede conducir al sobrepeso u obesidad. Así, un ambiente obesogénico puede ser aquel que estimule el sedentarismo por estar colmado de tecnología que facilita el “no esfuerzo humano” o bien, aquel que nos incentiva a comer más y de mala calidad”.

De entrada el término se refiere como te lo comenté al inicio, a espacios físicos, por ejemplo, la existencia de máquinas expendedoras o vending machinesen los lugares de trabajo, escuelas, etc. donde además lo que contienen es todo menos saludable: papitas fritas, chocolates, dulces, refrescos, etc. sin embargo, si lees la definición, esta abarca mucho más porque se refiere a todo aquello que en aras de llevar la bandera de la tecnología convierte los eventos más simples en una suma de cosas que nos llevan al sedentarismo tal como los drive-thru de los restaurantes, o servicios como UberEats donde con solo un par de clicks puedes accesar a tu comida favorita sin siquiera tener que moverte del sillón (solo cuando tengas que salir por ella jaja).

Sin embargo, quiero agregar otro ramo diferente al físico, donde podemos voltear a ver a la tecnología como la “culpable” de los problemas de obesidad que la humanidad enfrenta (tono sarcástico) y no voltear a ver el ambiente obesogénico que nosotros mismos generamos al no atender ni crear consciencia de nuestras emociones y simplemente buscar la manera de anestesiarlas, desviarlas o apagarlas momentáneamente. A esto yo le llamaría “ambiente obesogénico emocional” y tiene raíz justamente en nuestras emociones, las cuales nos acompañan a todos lados, no hay manera de que llegues al trabajo y dejes lo que te aqueja de tu casa fuera de tu trabajo y viceversa.

Justamente en Octubre del 2019, entró en vigor en México la NOM-035 que habla de los factores psicosociales en el trabajo y de que las empresas deberán practicar políticas orientadas a crear un ambiente laboral favorable, que evite que los trabajadores desarrollen cuadros de ansiedad, depresión o estrés post-traumático, pero hoy lejos de cargar de responsabilidad a las empresas también debemos empezar a vernos a nosotros mismos, al final no podemos dejar caer la responsabilidad de nuestro bienestar en alguien más: ¿qué haces con tus emociones? ¿Las aceptas, enfrentas y las dejas pasar sabiendo que no son tuyas, que no te pertenecen y que tampoco te definen como persona? O peleas incansablemente por no sentirte de tal o cual manera, lo que hace que inevitablemente caigas en ansiedad, depresión y/o frustración, por sentirte incapaz de cambiar tu estado de ánimo, lo que te lleva a buscar la forma de evadir lo que está ocurriendo y entonces recurres al alcohol, drogas, atracones de comida o algún otro tipo de exceso o adicción.

Las emociones fueron hechas para ser vividas, no retenidas, no te pertenecen ni te definen, simplemente son sentimientos pasajeros que tú decides cuanto tiempo permanecerán ahí y qué secuelas dejarán en ti y es justamente donde yo te pregunto: ¿tu cabeza es un ambiente obesogénico? ¿Es un lugar donde todas las emociones son bienvenidas y te permites experimentarlas para luego dejarlas ir? O así como dice la definición inicial, con una pequeña adaptación: Tu cabeza es un ambiente que facilita el estimulo del sedentarismo emocional por estar colmado de maneras de evadir que facilitan el “no esfuerzo o responsabilidad” o bien, aquel que nos incentiva a comer más y tener pensamientos y actitudes de mala calidad.

Empieza a poner atención a esa parte de ti que no vas a entrenar en una escuela de negocios, en un diplomado o con una maestría, sino con crear consciencia para escucharte, cuidarte y conocerte. El hacerte cargo de tus emociones es parte de la inteligencia emocional y lamentablemente es a lo que menos le invertimos porque pareciera que al final del día no le aumentará 0’s a tu cheque, lo que si le aumentará será calidad, congruencia, calidez y tranquilidad a tu vida y a tu entorno personal, empresarial y laboral.

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